lunes, 20 de abril de 2009

El Problema Filosofico


INTRODUCCION:




Desde hace siglos, haciendo referencia memorial a Sócrates y Platón, el hombre ha tenido dudas existenciales importantes, como espinas que no dejan tranquila la mente humana, entre ellas nos encontramos con la que creo más terrible, magnifica y significativa: ¿Quién soy yo?, es sin duda una pregunta devastadora, con una o más respuestas iguales o incluso mas terribles y geniales que la misma cuestión; no saber de donde venimos, ni lo que realmente somos, estar basados en hipótesis y parados en la base de un invertido triangulo de conocimiento. Mientras más nos alejamos del inicio del triangulo, más creemos saber y de mas cosas creemos también estar seguros, pero cuando somos victimas del irritante “juego del ¿por qué?” del curioso niño interior, nos damos cuenta de que nada sabemos y estamos sumidos en la ignorancia más terrible, incluso llegando a ignorarnos y desconocernos completamente a nosotros mismos, saber quienes somos podría abrir puertas titánicas y develar misterios milenarios; saber de donde venimos, o si algún comienzo tuvimos o propósito por complejo o simple que sea tiene nuestra humilde existencia; adentrémonos en el agujero del conejo querido lector y emprendamos un viaje al interior de lo terriblemente maravilloso, ¿podremos realmente develar quienes somos?, quizás consigamos algo mas que dubitativas tardes sin respuestas.




La problemática del “yo” y de la realidad



¿Quién soy?, terrible pregunta, ¿seré acaso un nombre?, ¿un numero?, ¿gustos?, ¿formas? o ¿quizás una simple posibilidad?, como vemos, la gran pregunta inicial parece no tener solo una gran respuesta universal y valida para todo ser en este mundo pues: nos encontramos con que todo ser humano por alguna extraña razón es diferente al otro, totalmente diferente, aunque todos pertenecemos a la misma especie, somos humanos todos, pero todo humano no es igual al otro y como supongo diría Platón, “todos venimos del mismo y perfecto molde mas somos la masa que se corrompe al ser moldeada y cocida”.
En búsqueda de leyes universales caemos en extrañas paradojas del lenguaje, si todos somos distintos, eso es universal, es una ley, pero como seres distintos unos a los otros, con personalidades distintas, rostros distintos, “esencias” distintas, ¿no deberíamos tener por ende leyes distintas para cada uno de los seres humanos del planeta? A esto hemos de llamarle subjetividad o relativismo de las leyes, es decir: “algo perteneciente o relativo a nuestro modo de pensar o de sentir, y no al objeto en sí mismo o a su realidad absoluta”.
Extrañamente nos vamos a rincones del pensamiento que no habíamos considerado querido lector, no será que para responder a la gran pregunta del yo, ¿primero debo reconocer mi entorno?, es decir, trato vanamente de responder ¿quien soy? y se acumulan respuestas en mi cabeza, pero todas dirigidas por caminos diferentes, aunque tratando de llegar al mismo fin; mi nombre, mis gustos, mi historia a lo largo del tiempo, mis hechos, virtudes, pensamientos, sentimientos; parecen ser piezas distintas que no encajan en el gran rompecabezas del ser, es decir ¿como unir mi nombre con mis sentimientos o mi RUT con mis acciones? o ¿mi entorno con el del otro?.

La realidad es un tema complejo, lleva a momentos de suma reflexión, ¿estaremos parados sobre una gran y absoluta realidad, pero con diferentes puntos de vista? es decir, ¿seremos meros observadores creyendo que no lo somos o en verdad si tenemos realidades completamente diferentes? Todas estas preguntas que acuden a mi pensamiento me alejan levemente de la gran pregunta inicial, pero me lleva a otra pregunta quizás igual de interesante, ¿que es real o más bien que es la realidad?

De acuerdo a mis observaciones e investigaciones más personales, lo mas objetivo que puedo dar como definición de realidad seria “la personal percepción de mi entorno”, pues no puedo hablar por muy objetivo que sea mi análisis de una realidad absoluta, no somos meros observadores de una realidad plana y rotunda, si fuera de esa manera todos veríamos exactamente lo mismo: “lo bueno seria lo bueno aquí y en la india y lo malo sería malo en China como en Moscú”.

Pareciera que una realidad de esta magnitud sería un gran complejo de axiomas, pero extrañamente no lo es, esto podemos verlo por ejemplo en las grandes guerras ideológicas, las distintas corrientes filosóficas o las grandes religiones regidoras de miles de fieles, pero como vemos a diario; tenemos discusiones con nuestro jefe, amigos, profesores o cualquier miembro de esta sociedad, en conclusión la realidad no es absoluta, pero por alguna razón hay “algo” absoluto, existe la realidad, que es distinta para cada uno de nosotros, ¿o no se ha peleado ya con alguien querido lector, por que usted tiene la razón?, pero aún así, viendo la realidad como unipersonal no podemos desconocer que todos somos diferentes, y esa es una realidad absoluta, ¿intrigante no?.

¿Pero como puede ayudarme esto a resolver quien soy?, no se confunda, no quiero explicar o fortalecer el que yo sea real, creo que el que yo este escribiendo esto y usted lo lea es una muestra clara de nuestra existencia, es más, nos pondremos sin cuestionarnos en absoluto que somos reales o más bien que existimos o somos simplemente.






Con mis anteriores pensamientos quisiera explicar con una especie de metáfora filosófica, el como puedo “comprender” quien soy o tratar de develar el porque no lo se, lo explicaré del siguiente modo: si me corto un dedo, o por algún accidente pierdo un brazo, alguna extremidad o incluso el habla, sabemos dentro de nosotros que aunque nos falte alguna cualidad física, seguimos siendo nosotros mismos. Esto lo hacemos por medio del pensamiento, que es totalmente formal e intocable, ello me hace pensar que el “yo”, también lo es y que mi cuerpo es una mera capa que cambiara con el tiempo, pero si el pensamiento no tiene forma, no podemos decir que el cerebro es la forma del pensamiento aunque estudios señalan que ahí se “genera”, pues forma parte de este cuerpo corruptible.

Así tomaremos el “yo” y lo compararemos con el agua: como sabemos que el agua no tiene una forma definida, más bien su forma la define su recipiente contenedor, creo que es lo mismo con el “yo”, si el “yo” es mi mente, entonces el recipiente que lo contiene es lo que lo rodea, pero lo que lo rodea no es lo que vemos, si lo que percibimos, de ahí podemos concluir que el “yo” es : “la percepción ilusoria de todo lo que me rodea y la internalizacion de la misma formando caracteres individuales.”

Pero esto no queda ahí simplemente, si es así, como planteo en la conclusión del párrafo anterior y sabiendo que jamás conoceré “todo” lo que me rodea como un ser omnisciente y agregando a esto que mi alrededor sufre cambios cortantemente, y dado más aún, que estoy sugestionado por la percepción y no veo la realidad como tal, si es que existiera tal cosa, jamás sabremos quienes somos realmente, pues para ello necesitaríamos del conocimiento absoluto.

Con esto creo que hemos terminado con uno de los problemas metafísicos de la humanidad, pero no se desanime querido lector, recuerde que solo es mi percepción acerca del asunto, y por ello existe una gran probabilidad de que pueda estar equivocado, como también pueda no estarlo…


(JAIME RUBINA IBAÑEZ)

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